Lo de Brad Pitt aún es viable (William Bradley Pitt). El problema más grande lo tiene Tom Cruise, que en realidad se llama Thomas Cruise Mapother IV. Vamos, que lo de la saga de Harry Potter casi le recordaba a algo
Muy monos los nombre de cara a la farándula, pero los reales ponen los pelos como escarpias. Así, Bárbara Rey se convierte en María Margarita García García, muy español y casto (¿como ella?) y Norma Duval pasa a ser María Purificación Martín (¿quieres decir que su nuevo novio sabe su nombre real? Como se entere igual se echa a correr).
Lo de Bono, del grupo U2, más que por feo era por necesidad: ¿quién iba a acordarse de “Paul David Hewson”? Si cuando terminas el nombre ya no recuerdas qué querías decirle. Y lo de Avril Lavigne, creo que reducir su nombre ha sido la decisión más acertada de su vida: se llama Avril Ramona Lavigne.
…algo muy poco atractivo. El cantante puertorriqueño es en realidad Enrique Martín Morales, que aun es asimilable, pero lo de Madonna no tiene nombre, tiene demasiados: Louise Verónica Ciccone Fortin.
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